Aquel día no pudo más,
se asqueó de tanta porquería.
Tanta mierda acumulada le dio vuelta el estómago
y vomitó violentamente sobre la costa.
Yacían, como restos de un naufragio,
tantos,
cientos,
miles de des-hechos.
Restos de vidas y recuerdos,
arrastrados por la crecida
desde lo más lejos.
La cañadita enfurecida se llevó
la mochila de la nena,
una muñeca,
las pastillas de la abuela,
la vela que iluminó los últimos rincones,
lo que dejabas,
y ya no podrías salvar...
...y fueron muchas las historias,
`que nunca había pasado`,
salidas de cauce,
rios, arroyos y cañadas,
todos robando algo
de nuestras almas.
Temblando y nauseabundo
dijo, no puedo mas,
el Plata.